La pareja

No existen leyes únicas, cada pareja es un caso particular. La vivencia de pareja será el espejo de los conflictos sin resolver de ambas personas, o de sus sistemas familiares.

El amor de pareja es la aceptación incondicional y agradecida del otro tal y como es. En cambio, la rivalidad de poder con la pareja, es sembrar la semilla de la separación. No alcanzamos a ver a la otra persona. Estamos viviendo un rencor, resentimiento o venganza del pasado, de nuestra infancia o de nuestros ancestros.

En la pareja el equilibrio entre el dar y el recibir es crucial. Dar nos permite pagar una deuda anterior, por lo que siempre alivia. En cambio, recibir nos pone en desventaja del que nos ha dado hasta que le hayamos devuelto algo equivalente. Por lo que es más agradable dar que recibir.

No olvidemos que cuando en una pareja nos ubicamos de forma excesiva en el dar estamos ocupando un lugar de Madre/Padre y no un lugar de pareja. El que sólo quiere recibir es un niño que no quiere crecer. El que sólo quiere dar, tiene miedo a sentirse culpable, deudor.

Para que pueda darse la intimidad en la pareja, es necesario que ambos cónyuges se hayan separado de sus padres. Así los dos podrán crear un vínculo entre ellos, más importante que él que tenía con sus padres. Cada uno tiene que poder decir a sus padres “mi pareja, para mí, ahora es más importante que tú”.

El hombre que se queda en la zona de influencia de la madre no tiene respeto por las mujeres. La mujer que se queda en la zona de influencia del padre no tiene respeto por los hombres. Permanecen adolescentes.

Ese intento de resolución del pasado es la base de la manipulación. En la manipulación dejamos de estar en el adulto y nos dejamos arrastrar por los roles de víctima y perseguidor, con los que intentamos hacer responsable al otro de nuestra carencia.

Nuestra parte «niño/a» se niega a aceptar el pasado como fue y quiere que nuestra pareja cargue con la responsabilidad de «sus» frustraciones, de lo que tengo sin resolver con mi infancia. Y así nace la manipulación entre los dos, pues ambos miembros de la pareja tienen carencias complementarias.

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